La Navidad en los municipios de la Serra de Mariola es sinónimo de tradición, en todas sus vertientes, historia y magia. Es vivir y compartir las fiestas, en familia o con amigos, en un entorno lleno de matices en los que la cultura y gastronomía popular, sus enclaves naturales y su oferta de alojamiento invitan a descubrirla.

Sin duda, dos de los principales actos que diferencian a la Serra de Mariola del resto de rincones de España dos el Belén de Tirisiti y la Cabalgata de los Reyes Magos, ambos en Alcoy, y que cada año atraen a miles de visitantes y curiosos.

El primero es una muestra del teatro de marionetas de pie y varilla, que da cabida tanto a personas y escenas de los Evangelios como a aspectos costumbristas del Alcoy antiguo. Los muñecos, montados sobre varillas verticales, se mueven por el escenario dentro de unas guías practicadas en su base. Declarado Bien Inmaterial de Interés Cultural, en este singular belén figura un sereno, un sacristán, una ventera -Tereseta- y su marido, Tirisiti. Además de otras peculiaridades que lo engrandecen aún más.

Por otra parte, antes de la tradicional y más antigua cabalgata documentada, el Tío Piam, un personaje popular del Alcoy del siglo XIX insta a vecinos y visitantes a que se dirijan a la Font Redona, ante la llegada del “Embajador Real”, que acompañado por antorcheros y pajes, anuncia que los Reyes Magos están próximos. En ese momento, se encienden hogueras de luz en la sierra, frente a la ciudad. El embajador invita a depositar sus cartas a los Reyes Magos en las alforjas que transportan decenas de pequeñas burras que le acompañan en el desfile. Al día siguiente, la noche del 5 de enero, será la cabalgata, declarada de Interés Turístico Nacional. A lomos de dromedarios y camellos, sus Majestades de Oriente irrumpen en la ciudad. Niños y adultos son testigos de la llegada de sus Majestades desde los balcones de las casas. Con escaleras, decenas de pajes vestidos de oscuro, entregan los regalos. El séquito de los Reyes llega a la Plaza de España y los soberanos descienden de sus cabalgaduras y caminan hacia el Nacimiento. El momento de la Adoración al Niño Jesús se adorna con el efecto de las bengalas distribuidas entre el público, y el acto se solemniza con fuegos de artificio y efectos de megafonía con la interpretación del ‘Mesías’ de Haendel.

 

 

 

No tan majestuosas o conocidas, pero también coloridas, son las cabalagatas de Alfafara, Banyeres de Mariola, Muro, Bocairent, Cocentaina y Agres, o el tradicional acto de la ‘burreta’ de Cocentaina y Muro de Alcoy, el domingo anterior a la llegada de Sus Majestades. Los emisarios reales recogen las cartas con los deseos de los niños y no tan niños. Peculiar es también la llegada de los emisarios a Bocairent, que recogen y responden personalmente las misivas de los niños.

Además, este paraje te ofrece u sinfín de opciones para disfrutar de la naturaleza, a través de sus diferentes rutas de senderismo o patrimoniales, en las que podrás conocer las huellas de los primeros pobladores, el legado árabe, la arquitectura de la piedra, del agua, de la nieve, el modernismo, el barroco o el gótico en sus monumentos (castillos, puentes, cascos antiguos, museos).

Cocentaina

Cocentaina

Bocairent

Bocairent

Banyeres

Banyeres

 

Sin dejar de lado, su gastronomía, por supuesto. Los pueblos de la Mariola comparten tradición culinaria y, por tanto, presentan gran uniformidad en sus referencias gastronómicas basadas en dos elementos fundamentales: el reflejo de las hierbas aromáticas de la sierra y el aceite cultivado en sus campos limítrofes.

La “olleta”, los pimientos rellenos de arroz, la “borreta” y la pericana son los platos más comunes en todo el territorio y conjugan la gastronomía valenciana con influencias del interior. Y sin lugar a dudas, te ofrece un amplio abanico de lugares para para alojarse, donde te harán sentirte como en casa. Establecimientos enclavados en un destino de turismo rural ineludible y de paso obligatorio.

Alfafara

Alfafara

Agres

Agres